La Lotería Campechana, una bolada con historia – Parte 1


José Manuel Alcocer Bernés

Colaborador Editorial (Editorial collaborator) de Mi Guía Campeche

Doctor en Historia / PHD in History; Escritor y conferencista / Writer and Speaker; Medallas / Medals: “Guillermo González Galera” y “San Francisco de Campeche

La Lotería Campechana, un placer vespertino

Se limpia la mesa y a su alrededor se sientan los jugadores, los cuales extienden sus cartillas, los principiantes jugarán una o dos, los avanzados de cuatro a ocho y los más avanzados de 10 a 15 cartillas. Después de pagar el monto acordado por cada una de ellas se inicia la volada y de una bolsa -muchas veces gastada por el uso-, como pepitas mágicas van saliendo los números que son “cantadas” según la estampa que le acompaña.

Todas las miradas están sobre las cartillas donde se van anotando las figuras de manera indistinta, pero a medida que va avanzando la cantada, se van formando cuadros, cruces, líneas, la V o la tijera; los jugadores ansiosos esperan que salga la figura esperada para gritar: “lotería”.

De pronto, una voz grita “lotería”, la tensión se relaja y observamos rostros de desilusión y alguien pregunta: “¿qué seguía?, y al decirla, se oyen comentarios: “con esa me la sacaba” o “mira cuantas esperaba esta cartilla”; una vez que el que lleva la voz revisó la cartilla ganadora, entrega el ansiado premio y nuevamente se inicia otra volada. Así son las tardes-noches de la lotería campechana.

Los mexicanos somos un pueblo afecto a tentar la suerte a través de diversas maneras, una de ella es la lotería por medio de juegos de azar, los cuales fueron muy frecuentes en el México colonial, al grado que su uso fue legalizado con un fin, sus ganancias fueron destinadas a la beneficencia pública; pero independientemente de esta lotería, en las ferias de los pueblos los asistentes a ellas se entretenían con una gran cantidad juegos de azar, como barajas, dados, ruleta, la bolita, quinielas o lotería.

Quizá como buenos campechanos que somos, hemos pensado que nuestra lotería fue la primera en esta región peninsular, pero no, José Enrique Ortiz Lanz, en su obra “¡Lotería! Un mundo de imágenes” nos dice que la primera vez donde se escuchó la palabra ¡Lotería! fue en Mérida, en la feria en honor de San Cristóbal el santo patrón del barrio: “Y esta gran muchedumbre, entre las cuales estaban personas que habíamos visto poco antes orando en el templo, se hallaba ahora reunida ahora en una casa pública de juego. La clase de juego a que se entregaban aquellas buenas gentes se llama lotería y es una diversión favorita en todas las provincias mexicanas. En Yucatán se extiende a todos los pueblos de la península”, escribió Frederick Catherwood en su paso por estas tierras.

¿Cuál es el origen de la lotería campechana? Y cómo es que ha logrado convertirse en parte de la identidad campechana pues el mar, las murallas y la lotería son elementos que nos identifican. ¿Su creador o sus creadores habrán pensado que este juego inventado por ellos se convertiría en lo que es ahora?, un juego que forma parte de la vida cotidiana de los campechanos y que llama la atención a los fuereños. “Hace unas semanas viajé por el sureste. Al visitar Campeche, pude ver personas que jugaban a la lotería en la plaza”, escribió Marisol Moreno estando de visita en Campeche.

Según la investigación realizada por Ileana Pozos y Juan Carlos Saucedo en su trabajo “100 años de lotería campechana”, en 1891, un industrial yucateco de nombre José María Evia Grignett, estableció en Campeche, en la calle 59 entre la 10 y 12, números 11 y 13, una fábrica de cigarros llamada “La Esperanza” los cuales pronto se convirtieron en los preferidos de los campechanos. “Forma acabada, conquista la vista, olor persistente y grato al olfato, sabor sin ningún disgusto el gusto y esos cigarros es justo que sean los preferidos, pues halagan tres sentidos la vista, el olfato y el gusto”, así referenció el periódico “El Reproductor Campechano” en 1895 los cigarros del señor Evia.

Más adelante, para incrementar la venta de su producto, el empresario ideó o inventó una serie de figuras que comenzaban con el número uno y terminaban con el 90; estas se imprimían en la ciudad de México en pliegos y aquí se recortaban y se introducían en cada cajetilla. Los pliegos se vendían en la fábrica y ahí se les mostraba como jugar con los números y figuras para poderse sacar la lotería. Esta rifa se jugaba en combinación con la lotería de la Beneficencia, que se celebraba en México.

“El Sr. José Ma. Evia, propietario de la afamada fábrica de cigarros “La Esperanza” acaba de pagar tres de los 20 premios de 125 pesos ofrecidos a sus consumidores, que jugaron a los billetes de las cajetillas en combinación de la Lotería de la Beneficencia celebrada el 23 próxima pasada. Los agraciados fueron los Sres. Francisco Suárez, Joaquín Cruz y Joaquín Vila, se han acercado a nuestra mesa para hacer pública la honradez del mencionado industrial…” publicó el diario “La Aspiración del Estado” en 1896.

A la par existe otra versión sobre la lotería campechana registrada también por Pozos-Saucedo y relatada por los descendientes del señor Hernández,

“…en la última década del siglo XX, José Guadalupe Hernández, de oficio platero y originario de Tabasco llegó a la ciudad de Campeche y al ver la pasión de los campechanos por las loterías de cartones, quiso ayudarse económicamente manejando la lotería (ya existente) y decidió retomar imágenes de la lotería mexicana y complementarla con otros elementos propios de la región, una nueva lotería de noventa figuras. La cual tuvo mucha aceptación sobre todo por la forma de cantarla. Antes había otra lotería inventada por la familia Evia, pero mi abuelo la reformó, mi abuelo la modificó. Sobre todo, la forma de cantar…”

Para José Enrique Ortiz Lanz, la lotería campechana no es invención de ninguno de los dos, ni de Evia ni de Hernández, sino que es “producto de una tradición que se fue desarrollando poco a poco con la influencia de imágenes provenientes no nada más de las representaciones de personajes mexicanos y de la región, sino de tradiciones más lejanas como los libros de la smorfia italiana, la tómbola napolitana, el tarot y muchas otras usanzas europeas adaptadas, eso sí a imágenes conocidas en nuestro país”.

Más adelante señala que “…el trabajo de Evia como codificador e impresor de una serie de imágenes que seguramente ya eran conocidas en la península es innegable al plasmar y establecer gráficamente una semántica de noventa imágenes asociadas a los números, de modo que la lotería de cartones podía funcionar tanto en su forma numérica como figurativa, código que aún permanece en Campeche. Por otra parte, anota que Hernández, quien seguramente al haber estado en Veracruz y conocer las formas de cantar la lotería del centro de México, introdujo nuevos giros y expresiones que enriquecieron la tradición campechana y peninsular, contribuyendo a crear un espíritu juguetón y provocador y asociando el juego a las formas de convivencia social y trasmisión de valores”.

Lo que sí se sabe con seguridad es que los primeros dibujos fueron realizados por el compadre del señor Evia, don Manuel Rojas Gómez-Valdez, y entre los dos los numeraron y las empezaron a colocar en las cajetillas, señalando que premiarían a quienes presentaran un cromo completo; pronto esta lotería se empezó a hacer muy popular pues la planilla se dividió en cartillas de 25 figuras. Y se jugaba con cinco figuras -como hasta la fecha- con las que se podía hacer hasta 14 combinaciones (cruz grande, cruz chica, cuadro grande, cuadro chico, tijera, línea vertical en diversas formas, hilera, V, etc.).

La lotería campechana está compuesta por 90 figuras compuestas por animales, personas, astros y objetos; al respecto, Fausta Gantús, en un ensayo suyo, señala lo siguiente: “En efecto, en la lotería campechana se mezclan figuras emblemáticas del culto con los símbolos nacionales, elementos de la naturaleza propia de la región -destacando algunos relacionados con el mar-, con referentes de paisajes muy distantes. Encontramos también reminiscencias de la vida colonial, referentes del progreso material, personajes de la vida pública popular y objetos de la vida cotidiana.” (Continuará)

2 pensamientos sobre “La Lotería Campechana, una bolada con historia – Parte 1”

  1. María Eugenia Bernés Amezcua

    Que interesante, yo tengo mi lotería campechana y la he jugado cuando he ido a Campeche A visitar a mi familia. Muchos bonitos recuerdos!

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